Cartas de restaurante
Un soporte en cada mesa con el enlace a la carta digital. Se limpia con un paño y dura años.
Pega tu enlace, elige el diseño y descárgalo como archivo 3MF a dos colores listo para tu impresora: soporte de mesa, llavero o placa de pared. También en PNG, SVG y STL. Gratis y sin registro.
La carta del restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web… lo que quieras.
Con el prefijo del país y sin el «+» ni espacios: Panamá 507, España 34, México 52, Colombia 57, Argentina 54.
Al escanear se abre el chat contigo con ese mensaje puesto. El cliente solo tiene que pulsar enviar.
Al escanearlo, el móvil ofrece guardarte en la agenda directamente. Ideal para el llavero. Cuantos más campos rellenes, más grande hay que imprimir el código.
Cuanto más texto, más cuadraditos tiene el código y más grande hay que imprimirlo.
Al escanearlo, el móvil se conecta solo. Ideal para apartamentos turísticos, bares y oficinas.
Se usan para la imagen y también para la pieza impresa: uno para la base, otro para el código en relieve y el texto.
En la pieza impresa el logo se convierte en una silueta en relieve, porque el relieve va en un solo color.
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Preparando la vista 3D…
Arrastra para girar · rueda para acercar👆 Escribe tu enlace arriba para activar las descargas.
🔒 100 % privado. Todo se genera dentro de tu navegador: ni el enlace ni el logo que subes se envían a ningún servidor. Sin registro y sin marcas de agua.
La carta de tu restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web o la contraseña del wifi del local. El código se genera al instante mientras escribes.
Forma de los puntos, los dos colores de la pieza y tu logo o un emoji en el centro. Te avisamos si el contraste o el tamaño no van a permitir escanearlo.
Elige soporte de mesa, llavero o placa, gíralo en la vista 3D y descárgalo. Al abrirlo en tu laminador ya salen las dos piezas con su color asignado.
Un código QR impreso en 3D aguanta el uso diario, no se despega ni se moja como una pegatina, y da una imagen mucho más cuidada.
Un soporte en cada mesa con el enlace a la carta digital. Se limpia con un paño y dura años.
El clásico soporte de mostrador apuntando a tu ficha de Google. La forma más barata de subir reseñas.
Bodas, ferias, congresos o el club de la peña: un llavero con el QR de las fotos, del grupo o del programa.
Una placa en la pared del apartamento turístico: el huésped escanea y se conecta sin teclear la contraseña.
Una placa en el escaparate o junto a la caja con tu Instagram o TikTok para ganar seguidores del público que ya te visita.
Placas con el enlace del inmueble, del catálogo o del formulario de contacto, en el escaparate o en el stand.
Un llavero con un vídeo dedicado, una canción o un álbum de fotos. Cuesta céntimos de filamento.
Instrucciones, ficha técnica o garantía del producto que fabricas, en una placa atornillada a la propia pieza.
El STL solo guarda la forma: una nube de triángulos, sin color y sin piezas separadas. Si imprimes un código QR en STL, la base y el código salen del mismo color y el resultado es ilegible para el móvil, porque un lector de QR necesita contraste entre los cuadraditos oscuros y el fondo claro.
El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas y guarda dentro del propio archivo tanto las piezas como su color. Los archivos que genera esta web contienen dos objetos: la base y el código en relieve (con el texto). Al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca Slicer o Cura, cada pieza aparece ya con el color que has elegido aquí y solo tienes que asignar el filamento correspondiente. Si tu impresora es de un solo extrusor, sigue funcionando: el laminador te pedirá el cambio de filamento en la altura exacta.
Un código QR se divide en «módulos», los cuadraditos que lo forman. Cuanta más información metas (un enlace largo, un texto extenso), más módulos tendrá. En impresión 3D la regla práctica es que cada módulo mida 1,5 mm o más: por debajo de eso, la boquilla redondea las esquinas, los módulos se juntan y el móvil deja de leer el código. Esta herramienta calcula la medida en tiempo real y te avisa cuando te acercas al límite. Si te pasas, tienes dos soluciones: agrandar la pieza o acortar el enlace.
Los colores que eliges no son decoración: son los que determinan si el código se lee. Lo más fiable es base clara y código oscuro (blanco y negro es imbatible). El caso contrario —código claro sobre base oscura— lo leen la mayoría de móviles modernos, pero algunos lectores antiguos fallan. La web calcula el contraste según el mismo criterio que se usa en accesibilidad web y te lo dice antes de imprimir.
Con 1,2 mm de relieve el código se ve nítido y el cambio de filamento es limpio. Menos de 0,8 mm hace que el color de abajo se transparente; más de 2 mm no aporta nada y alarga la impresión. Las tres piezas están diseñadas para imprimirse sin soportes: el soporte de mesa es una cuña inclinada cuya cara mira hacia arriba, y el llavero y la placa son planos. Con una impresora de un solo color, el llavero y la placa se imprimen a dos colores con una pausa para cambiar el filamento; el soporte necesita una impresora multicolor. Una altura de capa de 0,2 mm y relleno del 15 % sobran para cualquiera de los tres.
Cualquier enlace (carta digital, reseñas de Google, Instagram, WhatsApp, tu web o un PDF), un texto libre, o los datos del Wi‑Fi del local para que el móvil se conecte solo al escanear. Si crees que el destino puede cambiar en el futuro, apunta el QR a una dirección propia que puedas redirigir más adelante: así podrás cambiar el destino sin volver a imprimir la pieza.
Ni el enlace, ni el logo que subes, ni el archivo generado salen de tu dispositivo. No hay cuentas, ni registro, ni límite de descargas, ni marca de agua. Puedes generar tantos códigos como necesites, incluso para uso comercial.
Explicaciones detalladas, con medidas y ajustes del laminador, para que tu pieza se escanee a la primera.
La regla del 1,5 mm por módulo y una tabla con el tamaño mínimo según la longitud del enlace.
La altura exacta del cambio de filamento en Bambu Studio, Orca, PrusaSlicer y Cura.
PLA, PETG o ASA, por qué evitar los acabados brillantes y qué parejas de colores se leen mejor.
Las nueve causas más habituales y cómo solucionar cada una.
Cómo funciona, qué móviles lo leen, seguridad y dónde ponerlo.
Cómo conseguir el enlace directo de reseñas y qué prohíben las normas de Google.
El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas. A diferencia del STL, guarda dentro del propio archivo la información de color y las piezas por separado. Al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura, la base y el código QR aparecen ya como dos objetos con su color, sin tener que colocar nada a mano.
Sí, siempre que haya contraste real entre los dos colores y cada cuadradito del código mida al menos 1,5 mm. La herramienta calcula ambos datos mientras diseñas y te avisa en rojo si el código no se va a poder leer. Antes de imprimir una tirada, escanea la vista previa de la pantalla con tu móvil.
Para el llavero y la placa de pared, no. Si tu impresora es de un solo color, imprime la base, cambia el filamento cuando el laminador te lo indique y sigue con el relieve. El archivo 3MF ya trae las dos piezas separadas. El soporte de mesa sí necesita una impresora multicolor (AMS, MMU o similar), porque su cara está inclinada y el código comparte capas con la base. Lo explicamos paso a paso en la guía cómo imprimir un QR a dos colores con un solo extrusor.
Para escanear a medio metro con un móvil basta con 30-40 mm. Para un soporte de mesa de restaurante, 45-60 mm va sobrado. Cuanto más largo sea el enlace, más cuadraditos tiene el código y más grande hay que hacerlo: usa un acortador de enlaces si te avisamos de que los módulos quedan por debajo de 1,5 mm.
El código impreso apunta siempre a la misma dirección. Si crees que el destino va a cambiar, apunta el QR a un enlace propio que puedas redirigir después (por ejemplo una página de tu web o un acortador con enlaces editables) y así no tendrás que reimprimir la pieza.
Sí. Puedes subir tu logo o elegir un emoji. En la imagen PNG o SVG sale tal cual; en la pieza impresa se convierte automáticamente en una silueta en relieve del mismo color que el código, porque el relieve se imprime en un solo color. Al añadir un logo el código sube su nivel de corrección de errores para seguir siendo legible.
Un llavero tarda unos 20-30 minutos, y una placa de pared o un soporte de mesa entre dos y cuatro horas según el tamaño. No hace falta que lo calcules: la herramienta te dice el tiempo y los gramos de filamento de tu pieza concreta mientras la diseñas. Todas están pensadas para imprimirse sin soportes.
Es gratis y no hay que registrarse. Todo se genera dentro de tu navegador: ni el enlace ni el logo que subes salen de tu dispositivo. Puedes usar los archivos para lo que quieras, incluso comercialmente.